Hay una llamada que ningún hijo o hija quiere recibir. Y hay una frase que, una vez que la escuchas, no se olvida fácilmente: “Tu padre se ha caído.” Si ha ocurrido dos veces, probablemente estés leyendo esto con el corazón en un puño.
Por qué la segunda caída importa más que la primera
Una caída puede ser un accidente puntual. Dos caídas en poco tiempo son una señal de que algo ha cambiado. El miedo a caerse de nuevo puede ser tan dañino como la caída misma.
Lo primero: hablar con el médico
Las caídas repetidas pueden tener causas tratables: problemas de tensión, efectos secundarios de medicamentos, déficit de vitamina D, problemas de visión. No asumas que “es la edad”.
Lo segundo: revisar el entorno
Quitar alfombras sueltas, mejorar la iluminación, instalar asideros, despejar los caminos habituales.
Lo tercero: proteger lo que más importa
Un protector de cabeza para personas mayores puede aportar mucha tranquilidad. No elimina el riesgo, pero reduce las consecuencias si ocurre algo.
Lo cuarto: no cargarlo solo
Cuidar de un padre o una madre que se cae es agotador. Si puedes, busca apoyo.
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